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martes, 17 de julio de 2012

CALIFORNIA





 ( California -  Robert Bradley´s  blackwaters surprise )



Thomas Marcellus Jackson  nació en Alabama a mediados de la década de los cuarenta. No conoció a su madre que murió en el arduo y penoso proceso de su alumbramiento en una triste, gris y lluviosa tarde de agosto…  apenas conoció a su padre que, trabajando lejos y como estibador, moriría tres años más tarde intoxicado por alcohol  en las afueras de una cantina del puerto de Baltimore.

Se crió con su adorada abuela Annie,  y rodeado de algunos parientes que residían en humildes cabañas muy cerca de su hogar.

Tommy no nació ciego, una infección mal tratada lo dejó en esa lamentable condición a poco de cumplir los tres años de edad, justo en los albores del período de consolidación de la conciencia, lo que confabuló para que retuviera realmente muy pocos recuerdos asociados con imágenes, luz y color. Con los años recordaría vagamente la silueta de su padre, un hombre enorme y fuerte, aunque algo recargado de espaldas; a su abuela Annie, sentada en su mecedora a la entrada de la casa y sobre todo el blanco color de su ondulada y tiesa cabellera, tan blanco  como el de su brillante dentadura que, cuando sonreía contrastaba con el oscuro tono de su arrugada y maltratada piel.

No obstante, un sueño  recurrente atormentaría  al buen Tommy  a lo largo de toda su atribulada existencia;  aferrado al recuerdo de la imagen que más vívida conservaba en su memoria y como temiendo que se escurriera irremediablemente y para siempre. Soñaba que se encontraba junto a los empañados cristales de su ventana contemplando extasiado la lluvia caer… y muchas veces por las largas noches, cuando el golpeteo de las precipitaciones tamborileaban  sobre el metálico zinc del techo de su cabaña,  despertaba de su profundo sueño infantil, y alarmado abría  sus grandes ojos con la esperanzadora y vana  ilusión de poder recrear aquella añorada  imagen una y  otra vez… pero sólo un abismo de  impenetrables sombras lo devolvían a su cruda y muy dura realidad.

Sus evidentes limitaciones hicieron de Tommy un niño callado y retraído; alejado de los juegos de sus primos y vecinos. Encontró refugio y consuelo en el canto y la religión. Su infancia transcurriría en medio de los últimos estertores de la abominable segregación racial y la violencia irracional de algunos grupos aislados del Ku klux klan, que asesinarían cruelmente a su primo mayor, Jeremy, colgándolo de un árbol y previa molida a palos por el atrevimiento imperdonable  de mirar con ojos lujuriosos  -según dijeron-  a una muchacha blanca de una cercana localidad… “fucking  nigger…”  sería el adjetivo ominoso que escucharía muchas veces de hombres “ blancos”( jamás había visto uno ) a los que sólo podía reconocer por un marcadamente  diferente  timbre de voz.

Pronto destacaría por su peculiar voz  en los coros de “Negro espiritual” que con tanto entusiasmo entonaban los feligreses de su congregación, liderados por el bondadoso reverendo Elijah White. Tommy se encargaba de la primera voz y todo el coro le seguía:  “….cuando tenga queee partir “ ( coro ) Yo te busco a ti señooor mi amigo…

Cantaba con todas sus fuerzas, y sólo a través del canto, sentía que con la fuerza de su potente voz espantaba a  todos sus temores, dudas y más íntimas  frustraciones. Sólo en el templo donde creía percibir la real presencia de Dios y cantando a su creador, es que encontraba algún sentido o propósito para una existencia que para él  discurría  en medio de una incomprensible oscuridad.

Cuando cumplió los trece años, la abuela Annie murió, y el reverendo Elijah se haría cargo generosamente de él, llevándolo consigo cuando decidió mudarse en busca de nuevos desafíos rumbo a la costa oeste, más precisamente a la ciudad de los Ángeles, en California.

Allí colaboraba fielmente Thomas con los servicios religiosos y se ganaba ingresos adicionales en sus horas libres, cantando por las principales avenidas de la ciudad con un pequeño grupo de músicos que hacían las delicias de los transeúntes que, en gran número, se agolpaban para presenciar el improvisado  show.

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Ned Sullivan era un músico talentoso que había formado hasta dos bandas de rock alternativo durante la década de los noventas. Vendió muchas copias y realizó muchas giras de costa a costa y hasta un par de giras europeas que, incluyeron con éxito conseguir aprobar con suficiencia  la elevada cota que representaba la feroz e implacable critica del exigente público del  Reino Unido.  Para fines de la década, su inquieto espíritu creativo se encontraba con la idea de elaborar un nuevo proyecto musical que, de alguna manera, rompiera con lo establecido, ya que una eclosión fantástica de muy variadas bandas había saturado el mercado de una década prodigiosa para el rock, como fue la de los poco valorados años 90’s.

Reunido con dos músicos más, asistían a la sesión de grabación en un prestigioso estudio ubicado en las congestionadas calles del “Down town”, cuando una casualidad quiso que se quedaran atollados más de la cuenta muy  cerca de una transitada esquina. Tenían el aire acondicionado a full, el volumen del autostereo en regular intensidad, cuando algo llamó la atención de Ned; que con el rabillo del ojo alcanzó a distinguir una banda callejera que con visible entusiasmo  hacía música rodeada de un grupo grande de gente. Pidió bajar el volumen, y picado por la curiosidad,  deslizó el cristal blindado de su ventana para escuchar la música que en aquel preciso instante, nada menos que Tommy  -que ya pintaba canas-  junto a  algunos compañeros más, ejecutaban en vivo para los transeúntes de la ciudad. Ned quedó encantado con la extraña y peculiar voz de Tommy… descendió del vehículo, le dirigió la palabra y le preguntó si estaba interesado en hacer algunas pruebas de audio  en un estudio profesional. Tommy que a pesar de sus años de residencia en una ciudad más cosmopolita y menos hostil que su natal Alabama, aún guardaba una comprensible desconfianza por los hombres blancos y de primera intención receló alguna burla  preparándose  para lo peor…  ¿Es en serio? replicó Ned,” y le alcanzó una tarjeta que sin duda Tommy no podría leer… llámame y estaré encantado de programar contigo una audición…

Tommy luego de dos días tomaría valor, previa cita y acompañado de uno de sus músicos, se presentó a la audición en el lugar y hora programados…  La sesión resultó un éxito total; por alguna razón Tommy sintonizó  a la perfección con esos tres rockeros melenudos, que sin duda provenían de un mundo con una cultura diametralmente diferente y desconocida para él, con toda seguridad muy lejos del austero y rutinario, aunque apacible universo de  tinieblas del buen Thomas Marcellus Jackson…

Grabaron un par de discos,  realizaron varias presentaciones sobre todo en lugares cerrados; pero también en  un enorme estadio y como participantes en un festival de rock juvenil… Thomas, al comienzo se sentiría intimidado por el murmullo creciente y ovación cerrada  de una enorme y enardecida multitud…





Realmente habían sido demasiadas impresiones en un intervalo demasiado corto de tiempo… Thomas había sido literalmente rebasado por los acontecimientos, y apenas si había tenido tiempo para encontrarse consigo mismo y poder reflexionar al respecto…Sucedió que en la larga ruta que llevaba al aeropuerto a  Thomas y la banda que iniciaban una larga gira,  absorto en sus pensamientos, de pronto se vio interrumpido por la voz de un Dj, que anunciaba por la mejor emisora de rock local: “ Y en el puesto cinco de nuestro ranking semanal, la canción California, interpretada por Thomas Jackson y la banda…”   Ned ordenó al conductor subir el volumen de su magnífico sistema JL Audio de 1,500 watts en rms…y  Tommy,  de pronto se sintió transportado por una experiencia que bien podría calificarse  como de un éxtasis místico…y  embelesado por el equilibrado y poderoso sonido del sistema en la Limousina, por vez primera en toda su larga vida, el hombre liberado ya de sus ataduras y autoconsciente,  por fin fue capaz de  escucharse como si fuera otro… y tuvo la exultante revelación, de que ya no cantaba para espantar miedos ni demonios y de paso combatir la solitaria sensación de un mundo brumoso sin luz ni color…ahora cantaba para agradar…  cantaba  para sorprender a sus actualmente numerosos fans alrededor del mundo , y para sorprenderse de sí mismo también… se dejó llevar…

    “ Well, I´ll never forget the day – I motored into big L.A- I´ll remember seeing the Dodgers playing game play some ball…Well i´ll never forget the sound of all the greyhound bound, takin me home, to see my mommaaa…

 El hombre se  quebró. Un torbellino de sonidos del pasado se agolpó en su mente. Recordó las cariñosas reconvenciones de la  abuela Annie, su cabello suave y esponjoso; las noches fantasmales cuando un silencio ensordecedor se sumaba a una insoportable oscuridad  y, como fondo de consuelo,  las proféticas  palabras del reverendo Elijah, que partió de este mundo algunos años atrás, y que con su aguardientosa voz reverberando como un eco profundo en lo más profundo de  su mente, le decía: “ Por algo Dios te ha hecho diferente Tommy, él  te ha dado un don especial. Te ha privado de la visión para que no te contamines de la crueldad de este mundo malo, Tommy boy. Algún día comprenderás la importancia de lo que te ahora te digo, hijo; pero es que no hay odio ni rencor en tu corazón…y estoy muy orgulloso de ti porque simplemente eres un hombre bueno… un hombre muy bueno, Tommy boy”…” El viento del desierto que inundó el habitáculo cuando Thomas  -abrumado por tantas emociones-  abrió espontáneamente  la ventanilla, se encargaría pronto de secar las escasas  lágrimas que pudorosamente se permitió derramar, sin dejar de pensar en lo que daría tan solo por  escuchar aunque sea por una sola vez,  la dulce y añorada voz,  de la madre que nunca conoció…

Entretanto,  el sol se ocultaba en el horizonte y la limousina apresuraba su marcha para conjurar el peligro de perder el vuelo. A la distancia  se alcanzó a escuchar el epílogo de  la estrofa final de la canción: “Well i'll  never seen the stars shine in Californiaaa… but i remember seeing the raaiin comin  dooownn…”

Gustavo Rozas Valz.






2 comentarios:

  1. Ohh!! Estoy más qe conmovida por esta historia, no tienes idea Mau hasta donde o hasta qe punto me identifico con Tommy no por ser ciega o por cantar bonito pero si canto :)pues una de mis pasiones es cantar pero bueno lo qe más me emocionó fué qe a pesar de las circunstancias y las adversidades de la vida Dios está siempre para darnos una salida a todo .. o la vida misma :) me motiva mucho lo qe lei me motiva hasta las lágrimas. Qe voz tan hermosa la del cantante :) qe hermosa melodía y me fascino esta frase " Por algo Dios te ha hecho diferente Tommy, él te ha dado un don especial ... " tengo un sentimiento muy lindo ahora mismo y no se como explicarlo solo agradesco a tu hermano y a ti por subir esta historia y por invitarme a leerla :) mil gracias! Un beso para ambos.
    Calittha.

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    1. Mi hermano agradece tus palabras, Calittha. Besos

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