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sábado, 4 de julio de 2015

PATRIA







Estando en el mes de la patria, creo necesario hacer un somero análisis del verdadero sentido de ‘patriotismo’, más allá del chauvinismo y del patrioterismo simplón del valsecito del zambo Cavero, del fútbol (de muy bajo nivel, por cierto), del piscosour y del olluquito con charqui (como si solo supiéramos tragar).

Nuestro país, el Perú, cuya belleza natural está más allá de cualquier debate, es un país cuya historia es quizás la más rica de América y una de las más interesantes y variadas de todo el mundo. Estas tierras fueron habitadas por muchas culturas preincaicas en casi todas sus regiones. Posteriormente fueron habitadas por el Imperio de los Incas, que no fue una tribu salvaje (como hubo muchas en toda América), fue una civilización: con clase política, con clases sociales, con leyes, con organigrama de poder y gobierno, con ejército y con un idioma (no dialecto), muy rico y complejo y con un emperador (no un simple líder y caudillo, un ‘emperador’, con todo lo que ello implica).

Posteriormente llegó la conquista, el virreinato y la independencia. Lima fue la capital de la conquista, la sede de la corona española y tuvo la guerra de emancipación más prolongada y sangrienta, justamente porque se trataba de una civilización montada sobre otra civilización, por ser la colonia que tenía al ejército realista, y además en constante conflicto con el mestizo y el autóctono (problema que arrastramos hasta estos tiempos). Luego la república, llena de conflictos armados con casi todos los países vecinos, justamente por su privilegiada ubicación y la riqueza de sus tierras. Tuvo además muchas revoluciones y asonadas hasta nuestros días.

Me considero un patriota porque en verdad quiero a mi país, porque me gusta, porque me siento agradecido de haber nacido en estas tierras, porque conozco algo de su historia y me fascina la idea de saber más, de investigar más; es tan extensa y rica que me faltará vida para saberla toda (y además se sigue escribiendo). La historia del Perú cubre paredes y paredes llenas de tomos conteniendo millones de páginas. 

Finalmente, a ti que me dices ‘antipatriota’, porque me zurro en la selección de fútbol, te pido cortésmente que mires el dedo medio de mi mano derecha apuntando hacia arriba. Te recomiendo que leas a Basadre, a Poma de Ayala, al Inca Garcilaso y a Mariátegui. De nada le sirve a tu país que el patriotismo te salga solo cuando juega la selección (que siempre pierde), que grites –borracho- ¡Arriba Perú!, las pocas veces que mete goles, que insultes a los chilenos o a los ecuatorianos… si apenas termina el partido estás meando y escupiendo en las esquinas y botando tus botellas y tus latas en la calle. De nada le sirve a tu país tu falso patriotismo, si apenas terminas de bailar tu marinera o de llorar con tu huaynito, estás sobornando a un policía o recibiendo una coima para hacer alguna cochinada; si te parqueas sobre la vereda o bloqueando la rampa para discapacitados, si te cruzas la luz roja zurrándote en los demás y estás viendo siempre cómo sacarle la vuelta a la ley para joder a los demás y beneficiarte tú. De nada le sirve a tu patria que salgas a la calle hecho un idiota con la camiseta de tu equipo y la cara pintada si vas a demoler a golpes a quien ose echar sus vivas al equipo contrario. Ese patriotismo no sirve de nada, es de lo más estúpido.

¿Quieres ser un verdadero patriota? Entonces empieza por leer a nuestros historiadores, a nuestros cronistas, a nuestros escritores y a nuestros poetas; visita nuestros museos, conoce a nuestros artistas y sus obras, lee la Constitución Política para que tengas una puta idea de dónde estás parado y trata al menos de portarte bonito, ¿te quedó claro? 

Bueno… ahora sí.

¡Feliz 28 de julio!

¡Felices fiestas patrias!

¡Viva el Perú carajo!



MAURICIO ROZAS VALZ