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miércoles, 28 de mayo de 2014

EURABIA






Hoy que –lamentablemente-  están cobrando protagonismo los fanatismos religiosos, y los oscuros y retrógradas líderes de muchas sectas empiezan a emerger de sus pestilentes pantanos contaminados de prejuicios y de ideas anacrónicas y estúpidas, vemos con preocupación que, muchos pueblos -a los cuales les tomó décadas evolucionar e irse liberando de viejos lastres- corren el evidente peligro de perder todo lo avanzado e involucionar a niveles francamente alarmantes.

Ya bastante tenemos con soportar, tragando saliva y mordiéndonos la lengua, viendo a diario por las noticias las barbaridades que ocurren con las pobres mujeres que tienen el infortunio de nacer en el seno un hogar regido por las leyes de un estado teocrático musulmán. Ya bastante tenemos con soportar, en nuestra propia realidad, el maltrato del que son víctimas cientos de miles de mujeres estando esto penado por nuestras leyes, como para soportar la sola idea de que estas atrocidades fueran aún más crueles y abusivas y encima al amparo de la ley. El solo imaginarlo nos crispa los nervios.

Pues hoy por hoy, todo eso -que nos crispa los nervios de solo imaginarlo-  es una amenaza real y latente, ¿paranoia? ¿Exageración? Pues ni paranoia ni exageración. Actualmente Europa corre un serio peligro de involucionar desde las propias raíces de las estructuras sobre las que se han ido construyendo sus modernas y liberales sociedades. Las libertades y los derechos elementales, que tanta lucha y tantos años costó a las mujeres y a toda la sociedad en su conjunto alcanzar, corren el serio peligro de irse perdiendo paulatinamente con un silencioso trabajo de adoctrinamiento efectuado por estos grupos de fanáticos islamistas, el cual empieza desde la niñez, haciendo mal uso y abuso de las libertades que garantizan las democracias de los países en los que llevan a cabo sus siniestros planes de expansión, libertades que ellos –por supuesto- jamás respetaron ni respetarían en caso de alcanzar mayor poder.

En nombre de la libertad de credo -que ellos no respetan- los musulmanes en Europa se creen con el derecho divino de imponer a sus sufridas mujeres el usar las humillantes burkas -y en el mejor de los casos a que se tapen el pelo y parte del rostro-, lo cual constituye un abuso y una violación flagrante a las leyes de los países democráticos que habitan y que garantizan la igualdad y el respeto a la dignidad humana. Hace algunos años, el gobierno francés tomó la acertada medida de prohibir, al menos en colegios, que los niños fueran vestidos con atuendos distintivos religiosos, lo que provocó airadas protestas de parte de estos grupos, pero que finalmente logró imponerse. En una sociedad que pretende ser moderna y que quiere caminar en la ruta de la evolución, no se puede permitir rituales ni costumbres que amenacen con regresar a la humanidad a tiempos oscurantistas y atrozmente represivos, y mucho menos que se deforme a la niñez con prejuicios que inciten al odio y a que se marquen diferencias irreconciliables entre ellos.

Actualmente, todas las capitales europeas sin excepción, están siendo invadidas por comunidades musulmanas, las cuales no se limitan a profesar su culto religioso, lo cual no tendría nada de malo ni peligroso en sí, pero que lamentablemente -como ya es sabido acerca de quienes profesan estas doctrinas, desde las más sosegadas hasta las más violentas- tienen la convicción de tener el mandato divino de convertir a su religión a cuanto mortal se les cruce y que ose vivir en el mortal pecado de creer en otro dios que no sea el suyo o acaso en ninguno. Lo peor de todo es que están muy seguros de que pueden imponer sus prejuicios y costumbres retrógradas estén donde estén, y que sus leyes religiosas están incluso por encima de las leyes del país que habiten. Llegan, en muchos casos, a castigar aplicando la tortura y la pena de muerte a cuanta persona consideren que haya violado su ley divina, con mayor razón si se trata de mujeres, quienes, según sus absurdos preceptos, si se les tendría que dar un valor numeral… este sería ‘cero’.

La voluntad de una mujer, para esto fanáticos, simplemente NO existe, llegando incluso a permitir el execrable delito de la pedofilia, ya que suelen entregar por esposas para hombres adultos, a niñas cuyo futuro está marcado por el maltrato y la humillación desde que nacen. Ya ni qué decir sobre el sombrío destino de los homosexuales, de los bisexuales y de quienes nacieron con otras formas de orientación sexual humana que no sea la estrictamente heterosexual, pues no les queda otra cosa que ocultar sus preferencias de por vida so pena de padecer los más brutales castigos, llegando en la mayor parte de casos a la pena de muerte.

Por si no lo sabían, el plan de los principales líderes de estas sectas, es ir poco a poco multiplicándose y ocupar –también poco a poco- todas las latitudes y civilizaciones del mundo; ganando fieles, no importa uno por día, no importa si en Europa, en América o en el África, y así paulatinamente tener presencia en todo el planeta. Otro de sus planes es tener también muchos hijos e ir imponiendo su religión, sus costumbres, sus prejuicios y sus leyes ‘divinas’. El ejemplo más claro lo podemos ver en Irán, país que, si bien es cierto, estuvo gobernado por la monarquía corrupta del Sha, hasta 1979 fue muy liberal y moderno, tanto que incluso habían playas nudistas, lo que para la Sudamérica de entonces era sencillamente impensable. Hoy, ese pobre país, sufre una de las dictaduras teocráticas más implacables y represivas del mundo.

Debemos entonces plantearnos las siguientes interrogantes, ¿Será posible que en Europa haya cada vez más fanáticos que quieran imponer su religión a cualquier precio, incluso con su vida? ¿Será posible que todos los avances en cuanto a los derechos de las mujeres, que tantos sacrificios y horas de lucha costaron, se vayan perdiendo poco a poco? ¿Será posible que los gobiernos de los diferentes países democráticos no hayan tomado en serio una amenaza tan grave? ¿No será tiempo acaso de hacer excepciones a las libertades ideológicas, cuando estás implican amenazas a las demás libertades como se hizo con el nazismo, por ejemplo? ¿Vamos a seguir permitiendo que el cáncer del fanatismo vaya poco a poco ganando terreno y luego, cuando ya la sociedad esté totalmente infectada no podamos hacer ya nada?

La libertad es el bien supremo. En muchos países de occidente aún padecemos de democracias precarias. Es cierto que aún nos falta conquistar más libertades, pero por nada del mundo debemos permitir que se pierda lo avanzado… de ninguna manera. Es tiempo de tomar este problema más en serio y hacer algo al respecto.



MAURICIO ROZAS VALZ


viernes, 16 de mayo de 2014

ARGUEDAS ES NUESTRO








Todo hombre no engrilletado ni embrutecido
 por el egoísmo, puede vivir, feliz, todas las
patrias… “– José María Arguedas


                                              
Muchos de los que hemos leído y disfrutado las novelas y los cuentos del gran José María Arguedas, estamos ya cansados de que se le ensucie asociándolo injusta y arbitrariamente a la bandera roja con la hoz y el martillo; esa sucia bandera que simbolizó al Marxismo-Leninismo-Maoísmo de ‘Sendero Luminoso’ y que significó para los peruanos decenas de miles de muertos por su causa; la misma causa genocida que, con un engañoso discurso -supuestamente reivindicativo-, sirvió de perversa justificación para que se torture y asesine impunemente a decenas de millones de personas en todo el mundo (ExURSS, China Popular, Camboya, Corea, Cuba, Europa del Este y un largo etcétera).

Quienes realmente hemos leído y disfrutado cada una de las líneas escritas por Arguedas, hemos podido sentir la ternura de su corazón en su pluma. Entonces, nos resulta pues imposible creer que, de aquel hombre tierno, sensible y piadoso, hubiera aflorado jamás un sentimiento mezquino y mucho menos un instinto asesino que pudiera siquiera imaginar el hecho execrable de entrar a un pueblo y matar a un perro colgándolo de un poste y pasar casa por casa asesinando a familias enteras y amontonando sus cadáveres en la calle. Debemos recordar con claridad que, Sendero Luminoso, asesinó principalmente a campesinos; sus víctimas predilectas y con quienes mayor ensañamiento demostró fueron indios, gente muy humilde que nunca tuvo la opción de defenderse.

Arguedas, como es sabido, fue criado por la servidumbre y convivió desde sus primeros años con los indios que servían en casa de su padre. Conoció el amor, la solidaridad y la protección de primera mano con estas personas… jamás se le hubiera pasado por la cabeza asesinar a un campesino ni mucho menos matar a un niño ni a un inocente animal colgándolo de un poste, como lo hacían a diario las huestes asesinas de Sendero Luminoso… pues simplemente ¡jamás! Eso sería imposible. Es más, quienes de alguna manera lo hemos conocido a través de sus novelas y de sus cuentos, podríamos asegurar que Arguedas hubiera sido incapaz de matar absolutamente a nadie, ni humano ni animal… ¡nadie! Y jamás hubiera aprobado o celebrado que se coloque una bomba en un auto o en un local para que mate a decenas de inocentes; eso lo podríamos asegurar categóricamente y sin espacio a dudas.

Sin bien es cierto que simpatizó con el comunismo… y antes de rasgarnos las vestiduras y despacharnos  despotricando con discursos macartistas, ubiquémonos en el contexto histórico que le tocó vivir. Por aquel entonces, la mayor parte de la intelectualidad mundial simpatizó con esta corriente ideológica. Recordemos que ésta se vendió por entonces como la gran alternativa política de reivindicación y de justicia para enfrentar al fascismo (nada más falso, ya que en la práctica solo trajo terror, muerte, sufrimiento, atraso y más pobreza. Pero ese es otro tema). Por entonces, la Cortina de Hierro tenía plena vigencia y el Muro de Berlín recién se levantaba y los mecanismos de información eran muy precarios. Era fácil, pues, caer en el engaño; con mayor razón tratándose de una persona sensible y con sed de justicia y que fue testigo desde muy niño de los abusos que cometían los terratenientes con los campesinos.

No lo podría asegurar, ya que no me consta –ni me podría constar a estas alturas-, pero temo que uno de los detonantes que finalmente lo llevaron a tomar la fatal decisión de suicidarse (por segunda y definitiva vez, ya que hubo una primera que se frustró),  fue su tormentosa relación con la terrorista chilena Sybila Arredondo. Si bien,  ella lo acompañó en sus últimos años, y él ya había intentado acabar con su vida en una anterior oportunidad y sufría desde tiempo atrás de profundas depresiones; esta mujer criminal, en todo caso, poco ayudó a que él se recupere y su presencia solo sirvió para manchar de sangre la biografía de nuestro gran escritor indigenista; ya que por su relación con ella, se le sigue asociando injustamente con el violencia asesina de la hoz y el martillo. Los defensores de estas hordas criminales, creen haberse comprado el nombre y la imagen de nuestro querido escritor, ensuciándola con sangre… equivocados están. Podrán engañar a quienes nunca lo leyeron, a nosotros, no.

Finalmente, debemos tenerlo claro: Arguedas es sinónimo de buena literatura, de poesía, de ternura y compasión. Arguedas es sinónimo de sed de justicia, de reivindicación y de nobleza de espíritu. Arguedas es el sentir del indio y su particular idiosincrasia. Arguedas son sus novelas, sus cuentos y sus poemas. Arguedas no es la hoz y el martillo, ni la bandera roja ni Sendero Luminoso. Arguedas es inmortal, es peruano, es nuestro, es de todos los que lo hemos querido y que honramos su memoria leyéndolo y conmoviéndonos con su obra.



MAURICIO ROZAS VALZ
     

jueves, 15 de mayo de 2014

DEGRADÉ







Desde que empecé a usar redes sociales, hace aproximadamente diez años, me he percatado de un fenómeno revelador –y particularmente desalentador- en cuanto a las transformaciones (casi siempre para mal) de los vínculos amorosos entre parejas. Obviamente, si estoy hablando de parejas, me refiero a ambos sexos, pero es más común en mujeres la costumbre de publicar fotos y comentarios sobre sus relaciones amorosas en las redes sociales. He visto con tristeza los cambios -en algunos casos en años y en otros en meses- de las relaciones de pareja de muchas de mis amigas, lo que me ha llevado a hacer el presente análisis.

Funciona más o menos así:

Primero cambia la situación sentimental con un corazoncito y otras frases con las que se anuncia el inicio de un nuevo amor, de un cambio maravilloso en sus vidas; todo esto generalmente acompañado con el nombre y la foto del afortunado nuevo inquilino de su corazón. La foto del perfil es cambiada automáticamente por una nueva en brazos del susodicho. En los días posteriores, se leen con frecuencia intercambios de cursis pero sinceras frases de amor y de entrega: te quieros van… te amos vienen… te adoros van… te extraños vienen… y así… muchas veces adjuntas a fotos de románticos besos y abrazos en piscinas y paisajes costeros y lugares mágicos o exóticos; besos y más besos; te amos y más te amos; mi amor por aquí, mi vida por allá; al punto en algunos casos de no poder evitar sentir algo -o mucho- de sincera, pero comprensible envidia.

Luego de unos meses, en muchos casos, dan el paso siguiente; es decir… pasan a la situación de ‘comprometidos’ y anuncian su próxima boda con bombos y platillos y decenas y cientos de felicitaciones y de buenos deseos –entre falsos y sinceros- de muchos de  sus contactos y amigos. Fotos de la cena del compromiso con las familias y amigos y con particular énfasis en el anillo; risas y sonrisas por doquier, padres abrazados y todo es felicidad. En las semanas posteriores anuncian y publican todos los detalles de la locación y de los preparativos de la boda. Piden consejos de catering y de empresas que organicen eventos y así… hasta la fecha programada.

Llegó la fecha de la boda y, cuando se llega a esta etapa, es cuando saturan la memoria de sus computadoras con –literalmente- miles de fotos, las cuales, sumadas a las otras miles de la Luna de Miel que suben a sus cuentas a cada minuto, logran sinceramente agotar. Pero, cuando se trata de alguien que realmente apreciamos, lo toleramos porque en realidad nos alegra y conmueve ver a alguien querido derrochando dicha. En las semanas y los meses posteriores a esta etapa, todo es felicidad. 

Pasan los meses y un nuevo –y esperado- anuncio llega al fin: será mamá… nuevamente llueven por decenas y cientos las felicitaciones y los sinceros –y falsos- deseos de que todo salga bien. En esta etapa anuncian cada kilo que suben, y cada semana que pasa publican una nueva foto de su ecografía (nunca he distinguido nada en esas ecografías por más esfuerzos que hice. En serio). Ya con el sexo, la fecha aproximada de nacimiento y hasta el nombre de la criatura definidos, se comienza a observar algunos atisbos de un nuevo orden de prioridades, aunque no tan evidente. 

Llega la fecha del nacimiento… y nuevamente se saturan las memorias de las computadoras, y está vez las fotos pueden llegar a decenas de miles (todas siempre me parecieron la misma. En serio). Suben una cada cuarto de hora. Pero nuevamente, si se trata de alguien querido, nos llega a conmover sinceramente y toleramos las decenas de miles de fotos que saturan nuestros muros. En las semanas y meses posteriores seguirán llegando las fotos: de la semana, del mes, del otro mes, de la comida, de la leche, del vómito, del primer diente, del segundo, videos de los balbuceos y hasta de los pedos y etcétera. Es en esta etapa que ya deja de ser un atisbo y el nuevo orden de prioridades se hace evidente. Aquel que fue primero un feliz novio y luego esposo, sale una vez cada diez mil fotos y de casualidad. Ya casi ni se le nombra y los te quieros y los te amos pasaron a la historia. La foto del perfil hace rato que dejó de ser la de la parejita feliz y ahora todo es la criatura… todo.

Pasan unos pocos años y ya nunca más el amado esposo vuelve a aparecer en una foto importante. Las fotos del perfil van cambiando: primero con el bebé en brazos, luego con el niño ya parado y caminando, luego abrazando al niño y, poco tiempo después… y ya cuando el niño empieza a ir al nido, la foto del perfil vuelve a ser de ella sola; reinventada y lozana, nuevamente guapa y atractiva; muchas veces con ropa de gimnasio y aún más guapa que cuando era soltera. Luego de esto, a veces se anuncia un nuevo embarazo y el ciclo se repite. 

Pasó el tiempo, y el otrora afortunado novio y esposo ya solo aparece en una que otra foto de algunos eventos sociales, a su lado y con una tibia mano apoyada en su hombro, siempre acompañados de otras personas, ya nunca más solos ni dándose besos en los labios ni con las manos en los hombros y en la cintura. Poco a poco él va desapareciendo de los álbumes de fotos, ya casi nunca se le menciona, salvo eventos, bautizos o primeras comuniones y, lo más triste de todo, es que quizás a él ya tampoco le importe… y la vida sigue igual hasta que uno de los dos – o los dos- decide tener un nuevo amor, ya sea en la clandestinidad o anunciándolo en su perfil a los cuatro vientos con separaciones y desgastantes divorcios, muchas veces con insultos y frases hirientes a manera de indirectas o descaradamente directas (para regocijo de sus secretos –y no tan secretos- enemigos). 



MAURICIO ROZAS VALZ.