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miércoles, 21 de marzo de 2012

SONY


Hace pocos días terminé alojado en un modesto hotel playero. Los dueños -unos señores muy amables- mientras me preparaban la habitación, le pidieron a uno de los hijos que trajera el televisor. El muchacho bajó las escaleras con un pesado televisor con mueble de madera en brazos. El televisor era un Sony Trinitron KV1943R del año 1980, exactamente igual al primer televisor a color que tuvimos en casa cuando aún era un niño. Recordé claramente esa época en que sólo la gente rica tenía televisión a color, y aún así, máximo había uno por casa y era todo un lujo. Recuerdo también, que la gente se amontonaba frente a las vidrieras de las tiendas de electrodomésticos a ver los aparatos; ni qué decir cuando había un partido de fútbol… separaban sus espacios en la vereda con empujones y broncas incluidos.

Recuerdo que un viernes 20 de Junio de 1980, cuando aún cursaba el tercero de secundaria y tenía trece años, peleaba: Roberto “mano de piedra” Durán (entonces mi ídolo) contra Sugar Ray Leonard, en la que fue llamada: “La pelea del siglo”. La pelea estaba programada para las diez de la noche. Recuerdo a mamá preparando algo de comer para aquella fiesta que prometía ser memorable (y en efecto lo fue).

Recuerdo nuestra pena y angustia cuando pasaban las horas y papá no llegaba (usualmente no pasaba de las 6 pm). Eran ya las 9.45 pm y no aparecía. Nos parecía muy raro ya que el ritual del box era sagrado para toda la familia, mucho más que el fútbol, y esa pelea la esperamos por meses. Llamamos a su oficina, al café de siempre y nada, no había ni luz de él. Ya la pelea había dejado de importarnos, sólo queríamos que papá aparezca en casa. Estábamos en esas angustias cuando sentimos un auto en la calle, salimos a ver por la ventana, y sí, era papá en un taxi, y en la parrilla del techo del auto había una caja muy grande. Ni siquiera se nos ocurrió qué podría ser. Salimos a ayudarle porque la caja era muy pesada, a él se le notaba feliz, no se le quitaba la sonrisa. Cargamos la enorme caja y una vez adentro, ya vimos los gráficos de afuera y el corazón se nos salía por la boca de la emoción. Destapamos la caja y era justamente un Sony Trinitron KV1943R de 19 pulgadas, el más grande en ese tiempo y de esa marca que era la más cara. No lo podíamos creer. Lo ubicamos justamente encima del viejo CBS Columbia en blanco y negro que también era grande y pesado.

Con las justas nos dio el tiempo para sacarlo de la caja, ponerle la antena y enchufarlo. Lo prendimos y a los segundos empezó la pelea. La emoción era total. La pelea fue muy dura, a matar, y también muy pareja. Los tres hombres de la casa le hacíamos barra a Durán y mamá a Leonard (por el puro gusto de darnos la contra, había que entenderla, en esa casa hasta el perro era macho). La pelea duró doce asaltos. La espera para que los jueces dieran su veredicto fue interminable. Finamente ganó Durán. Los cuatro nos abrazamos. Estábamos felices. Fue una noche inolvidable.

MAURICIO ROZAS VALZ

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