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lunes, 14 de mayo de 2012

DEL DEMONIO Y OTROS AMORES






Se ha escrito kilómetros de papel sobre el inagotable y no menos complejo tema del amor. Al respecto, luego de muchas horas de estudio, análisis y reflexiones; llego a ciertas conclusiones que, espero, por mi propio bienestar, estar totalmente equivocado. Como estudioso del tema, mi condición de académico me conlleva por tradición a ser un total fiasco en la práctica de este mal llamado “Arte del Amor”.

No sé si afortunada o desafortunadamente, este humilde servidor, hasta el día de hoy no ha podido prescindir de la influencia de la estética y lo que considera de buen gusto, para que eso que llaman ‘amor’, desde el cobrador del bus hasta el más prolífico de los poetas, pueda ser considerado tal, o si más bien, se puede denigrar esa palabra hasta hacerle perder todo su sentido.

Me pregunto: ¿qué tendrá que ver la historia de amor que protagonizaron Romeo y Julieta en el clásico de Shakespeare, o el de Abelardo y Eloísa, o incluso el de los tres entrañables amigos que perdieron la cabeza por la misma mujer en el clásico de Ettore Scola “Nos habíamos amado tanto” , o el amor por Matilde que sentía Neruda, o el de Dante por Beatriz… con el amor miserable que siente el guachimán de la esquina por la hermana menor de la madre de sus hijos, a la que incluso mataría a pedradas si se atreve a dejarlo, o el amor adúltero que siente el ejecutivo avejentado y obeso por su joven compañera de trabajo con novio pobre, a la que persuade con prebendas, y que seguramente debe consumarse en grotescos y repugnantes coitos en hoteles clandestinos? ¿Qué grado de indigencia espiritual puede llevar a un viejo ricachón a desheredar a sus hijos, para entregarlo todo a una prostituta o a la mesera de un bar de la que se enamoró perdidamente? ¿Puede llamarse amor, lo que llevó al chofer de la kombi a matar con un cuchillo de cocina a su cobrador por piropear a su ‘jermita’ en tremenda borrachera?
Es pertinente siempre preguntar, qué llevó a tal o cual conocido o conocida a ser infiel con su novio(a) o esposo(a). Pero, cuando nos enteramos que fue con un personaje amorfo y gris y sin marca, y visiblemente inferior al engañado(a) no puede dejar de sorprendernos. Difícil juzgar si no se sabe los entretelones, pero el estupor, el asco y la vergüenza ajena no nos los quita nadie. Y lo que es aún peor; cuando ese estupor, asco y vergüenza ajena; se elevan a la enésima potencia al ver al engañado(a)  perdonar y pasar por alto semejante infamia. Incluso hasta para la infidelidad existe la estética y la poesía. Ana Karenina de Leon Tolstoi, o Sofía, la novia de Rímini en ‘El Pasado’ de Alan Pauls son  claros ejemplos. 

Entendámonos, no quiero ser malinterpretado, no es moralismo puro; es un tema de estética, de buen gusto. ¿Qué tendrá que ver el triángulo amoroso que protagonizaron Henry Miller con June (su esposa) y Anais Nin y la relación lésbica de las dos últimas, con el asqueroso triángulo entre Abencia Meza, Alicia Delgado y el arpista?

Lamentablemente todos estos casos: los poéticos, mágicos y novelescos, al igual que los grotescos, ramplones y obscenos, entran todos en el mismo saco, se llaman todo amores. Es una lástima.



MAURICIO ROZAS VALZ


viernes, 9 de marzo de 2012

EN 'EL VIRREY'









Me encontraba en mi vieja rutina de hojear y ojear libros en una conocida librería miraflorina, cuando de pronto entró una pareja de jovenzuelos con pinta de universitarios clasemedieros. Él se llamaba Cris y ella Uchi. Ambos hablaban en el mismo tono (muy alto) la misma jerga y caminaban con el mismo paso desgarbado. Su conversación insufrible interrumpió y distrajo a los tres feligreses que nos encontrábamos ahí en ese momento y fue más o menos así:

- Uchi: esta librería es re-mostra Cris, te la recomiendo, hay cosas a-lu-ci-nantes… no sabes, es súper esta ‘libre’. Mi papi me traía desde chiquita.
- Cris: anda flaca ¿franco? Chuuu, que loco tu viejo… me cae de puta madre ¿sabes? Re-buena onda es tu viejito, y se le nota capazo.
- Uchi: ah… y eso que no lo conoces bien, es un genio. Te juro que no exagero, es un genio.
- Cris: oe… y… ¿qué habrá de bacán pa leer?
- Uchi: uffff… aquí podría quedarme a vivir… te lo juro. Me da una penaaaaaa… cuando veo el reloj y me tengo que ir… no sabes, ¡es que aquí el tiempo no pasa! Te lo jurooooo.
- Cris: ¡anda!... ¿franco?
- Uchi: síiiiiiii… es que no sabes lo que es… yo te voy a enseñar.
- Cris: bacán flaca, ¡chévere!
- Uchi: Señoooor… señooooor… (llamando al dependiente) ¿Tiene la Crítica a la Razón Pura de Kant? -sí, señorita, enseguida- no sabes Cris lo que es este libro… es que no sabes… mi papi me lo hizo leer a los doce años… ¡me cagó! Me-ca-gooooo. A partir de ahí… nunca más pude dejar de pensar ¡nunca más! ¡Horrible!
- Cris: andaaaa flaca… ¿tanto así?
- Uchi: te lo juroooooo… es que no sabes lo que es este libro, a-lu-ci-nan-te… recontra hiper súper chévere.
- Cris: ya pes… entonces, apenas mi vieja me mande las fichas de Miami, vengo y me lo compro.
- Uchi: no te vas a arrepentir.
- Cris: puuuta, no te conocía esa faceta culturosa flaquita… tú sí que tiras ah
- Uchi: señoooooooor… señoooooor… ¿tiene Tótem y Tabú de Sigmund Freud? –dirigiéndose otra vez al dependiente- sí señorita, enseguida-
- Cris: ¿y ese Freud, qué tal es? Por ahí escuché que es medio enfermo ese viejo, que todo lo ve culeadera nomás ¿es así?
- Uchi: nooooooo… que tales ignorantes los que te han dicho eso. Es mostrísimo. Un genio.
- Cris: ahhhh… tonces, también lo compraré cuando me llegue el bille de Miami.
- Uchi: mi papi tiene cerros de novelas apiladas que él ha escrito… te juro, son montañas… como unas cien novelas aproximadamente. Son cerros…
- Cris: ¿y aquí las venden?
- Uchi: no pues… aún no las publica porque le da flojera y dice que le quita tiempo, y que cuando se vaya a París las hará publicar. Las está traduciendo al francés porque dice que los peruanos, los españoles y los argentinos son unos envidiosos y seguro que se las copian.
- Cris: ah… inteligentazo tu viejito, ¡chévere ah!
- Uchi: Señoooooooor… señooooor… (dirigiéndose nuevamente al dependiente) ¿tienen algo de Ogg Mandino? -Uhmmm, no señorita- ¿y ‘Las Mujeres que Aman Demasiado’?... tampoco señorita. Y ‘El Delfín’ de Sergio Bamabarén… tampoco señorita.
- Cris: y eso… ¿También es chévere?
- Uchi: sí, el otro día les di una hojeada en la casa de la Meli. Estaban en el velador de la tía Cucuchi y me parecieron bravazos…
- Cris: anda… ¿franco? ¿Y no hay: ‘Los Hombres que Aman Demasiado’?
- Uchi: no lo sé… imagino que sí, pero mejor vámonos. Esta librería está cagada… yo vine a comprar esos libros y no hay… ¡vámonos!
- Cris: ya pes, ni modo. Gracias señor (dirigiéndose al dependiente)
- Uchi: Hasta luego señor (dirigiéndose al dependiente)