Crecí en un hogar de clase
media. Nunca nos sobró ni faltó el dinero, sin embargo, no recuerdo jamás haber
visto a mis padres perder el sueño ni hundirse en un mar de angustias por los
gastos escolares. Pues me parece que todo esto ha cambiado mucho... y
lamentablemente para mal, muy mal. Por estas épocas siempre me encuentro con
amigos y amigas con hijos en edad escolar... y en muchos casos con hijos que
recién entran al nido... y los veo con los rostros desencajados, presas de la
desesperación, viendo qué hacen y hasta endeudándose con bancos y tarjetas de
crédito para cubrir esos gastos; ni qué decir cuando tienen que pagar las
cuotas de ingreso el primer año, son sumas astronómicas que, incluso algunos
amigos que les va muy bien en los negocios o tienen una situación acomodada...
dan saltos mortales para poder pagarlas.
¿Está bien esto? ¿No debería
acaso la educación ser un derecho humano? ¿Es justo que por algo que debería
ser un derecho básico se tenga que pagar tanto dinero? ¿Tiene algún sentido
tener que pagar más de US$ 400.00 o US$ 500.00 por la lista de útiles de un
niño que entra a primer grado? ¿Hay
alguna explicación lógica para que los padres de un(a) niño(a) de tan solo año
y medio o dos años de edad, tengan desde ya que empezar a buscarle colegio y
además desembolsar sumas entre US$ 3,000.00 y US$ 6,000.00? Y como si no fuera
suficiente, además tienen que cruzar los dedos porque existe el riesgo de que
su niño(a) NO ingrese, es decir, para no usar eufemismos, existe la posibilidad
de que pueda ser discriminado por su color de piel o por el distrito en que
vive; pero claro, le dirán que no aprobó el ‘muy complicado examen’ (como si se
tratase de un examen de ingreso a La Sorbona).
Argumentos estúpidos como:
'si no tienes dinero, vete a uno más barato o por último a uno gratis porque
hay miles' no deberían estar permitidos. El Estado no debería permitir que se
lucre de manera tan grosera con una necesidad básica como es la educación. El
hecho que haya libertad de elección y libertad de empresa… no debería ser razón
para que la ley no ponga topes y determine escalas y todas las medidas de
supervisión necesarias para frenar estos abusos en clara defensa del derecho a
la educación y protección de la niñez.
Lo más triste es que, luego
de todas las penurias que tienen que pasar los padres para cubrir estos gastos
durante catorce o quince años (porque meten al colegio a los niños desde que
tienen año y medio), vienen los estudios superiores… las universidades… y ahí
la cosa se complica aun más… y el asalto a los pobres padres parece no tener
cuando acabar; pero de eso nos ocuparemos en otro momento.
MAURICIO ROZAS VALZ
